“La razón de dibujar consiste, sencillamente, en el placer de hacerlo. Podremos lograr este placer tan solo si dejamos de esforzarnos tanto y permitimos que aflore nuestra respuesta natural. Se trata de algo que los niños pequeños tienen muy claro. No necesitan razón alguna para dibujar. Lo hacen porque quieren hacerlo. Sus dibujos son espontáneos… dibujan para si mismos, no para la pared del museo. En caso de que busquen la aprobación de su trabajo, se tratará de algo posterior, pero nunca un factor de motivación.”
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